Por los bañados de La Jaula

29-07-2017

Hacía bastante que queríamos ir a dar una vuelta en lancha, saliendo desde la casa de mi viejo, Cocho Bianchi, que vive en el Paraje La Jaula, Depto. Diamante. Pero había que poner en condiciones la lancha, ya que estaba un poco en desuso. Aprovechando el veranito de San Juan que se había instalado por esos días, armamos viaje y fuimos. Llegamos cerca del mediodía, y enseguida le metimos mano al motor de la lancha, pero no pudimos dejarlo bien. Mientras unos celestinos y boyeritos se turnaban para entrarle a un mamón, cada tanto había alguna pelea.

Boyerito (Icterus pyrrhopterus) sobre un Celestino común (Thraupis sayaca)

Después de almorzar, con energías renovadas, resolvimos el problema que tenía el motor de la lancha, nos fuimos hasta el muelle, la bajamos y salimos. Comenzamos a recorrer los bañados que están hacia el lado de Paraná. Nos sorprendió la exuberante vegetación del bosque en galería en la zona de barrancas, poblada de espinillos, sauces, ceibos, chañar, algarrobos y otros, que sirven de refugio ideal para la fauna del lugar, ya que es una zona poco transitada.

Cocho, mi viejo, nos hizo de baqueano y chofer en el recorrido
  • Foto sacada con celular

  • Foto sacada con celular

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Cuervillo Cara Pelada (Phimosus infuscatus)

Nos encontramos con un verdadero espejo de agua, los reflejos eran increíbles acompañado del movimiento de aves y algún pez saltando. Algunos Jacanas y Teros fueron lo primero que vimos sobre la costa, hasta que un Cuervillo posado, nos hizo de modelo dejándonos acercar bastante.

Seguimos recorriendo y apreció un Taguató, que llamó nuestra atención. Siempre imponentes y elegantes, posados bien alto para observar a su próxima presa.

Taguató (Rupornis magnirostris)
Varillero Negro (Agelasticus cyanopus)

Enseguida y en su hábitat natural encontré una hembra de Varillero Negro que aunque muy arisca me permitió hacer una buena captura.

No pasó mucho tiempo hasta que el sol ya comenzó a caer y la nafta a escasear. Habíamos salido con unos pocos litros en el tanque, ya que estábamos probando el motor y lentamente comenzamos a regresar.

Regresando a tierra firme

El atardecer y el río planchado como estaba, sinónimos de tranquilidad, siempre son una tentación para fotografiar,  acá van algunas postales más.

  • Foto sacada con celular

Mientras volvíamos pensábamos en la riqueza que tenemos en este lugar, para muchos desconocida y organizando actividades se puede promover a concientizar a la gente y lograr que la zona atraiga a más amantes de la naturaleza para su conservación.
Gracias por leernos!

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